viernes, 23 de abril de 2010

ESCUCHAR

Tengo la costumbre de escuchar a los demás con atención. (Tal vez es porque pienso que lo que me queda por escuchar supera a lo que tengo que decir).

4 comentarios:

Aurora Pimentel dijo...

Teresa, he entrado en tu blog hoy de casualidad. Muchas gracias por tu link, por cierto.

Me gustan tus entradas cortas y ésta, especialmente, es de hacer pensar. También otras, si no te molesta -espero que no, si es así con moderar los comentarios bastaría- voy a dejarte algún comentario. Eres profe ¿verdad?

Teresa Guzmán dijo...

Encantada de cualquier comentario. Me alegra que haga pensar. Sí, soy profesora.

Muchas gracias

Carlos Medrano dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carlos Medrano dijo...

Tendemos a hablar a la primera sílaba que oímos del otro, interrumpiéndole. Antes de saber qué nos dice ya tenemos palabras y palabras que queremos que él, sin oírle, sin embargo nos atienda. Tener la paciencia de escuchar es aprender a respetar a las demás personas que nos rodean y en un momento dado se dirigen a nosotros y abrir la posibilidad de recibir de ellos algo. Tenemos mucho ruido en la cabeza que, al hablar, tampoco comunica nada, sólamente tapona la posibilidad de comunicarnos con los otros. Para hablar, es necesaria la atención y paciencia de escuchar. Si no, ¿a quién se dirige, a qué responden las palabras nuestras? Quien no escucha a los demás, tampoco sabe escucharse a sí mismo. Y todo lo que hable, escriba, cuente es un ejercicio de sordera, a bien seguro aborrecible, insoportable. (Piensa en los escritores de la tierra con pretensiones de galácticos desorbitadas para el valor de su obra debidas a sus complejos y carencias. Es muy triste leerles su declaración de impotencia -la enumeración de esos méritos de hojarasca- en el mausoledo de su página de la Wikipedia. Requiescant in pacis)

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